New Religious Education Plan Announced

New Religious Education Plan Announced

Dear Parishioners,
Peace to you from the rectory and Happy Easter! Six weeks ago, I indicated that I was considering changing the class day for our Religious Education (RE) program. Moving our program off Sundays to a weekday evening would enable the other priests and me to be more supportive of the RE parents and children - a very high priority - while at the same time freeing us priests to be more focused on celebrating the Eucharist for the community on Sundays - an even higher priority. To help with this discernment, Pam Copley, our Director of Religious Education (DRE), prepared a survey for RE parents and volunteers, which was due March 26.

On the question of changing the day, things were pretty much even, slightly against moving off Sundays: 52% of parents and 55% of catechists contra the idea. The survey allowed space for comments, with a few respondents even writing emails. These comments were also fairly even, with some indicating they would go with the home-based approach or even transfer to another parish if the class day were changed, and others writing that their children are presently enrolled in programs at other parishes in order to be in a weekday class, but would transfer back to St. Philip if a change were made.

While I was mostly interested in responses to the day change question, there were three other questions whose results struck me. Each question, along with the percentage agreement, is listed below:

I would like the priests of the Parish to be more involved in the Religious Formation of my child.   ▸  65% Agree
I would like the RE program to provide us (the parents) with more resources & guidance so we can better form our children in the faith.   ▸  65% Agree
I would like the Parish to offer us (the parents) more resources on difficult issues faced my many adolescents. (i.e., cell phone addiction, depression, substance abuse, self-harm, bullying, gender identity confusion, etc.)   ▸  78% Agree


These responses are not surprising - who wouldn't want more priest involvement or more help with difficult issues? There is however, something touching about the magnitude of agreement, expressing as it does the strong desire on the part of parents that their priests be with them and that they get more guidance as they face the daunting challenges of living in our highly secularized culture. 

It is this parental desire - growing in the hearts of priests, too - that moves me now to change the class day, so that we can accompany one another even more closely in following Jesus Christ amid great challenges. 

I am convinced that unless more attention is given to assisting parents as the first teachers of their children in the faith, then the steady stream of young people leaving the practice of the faith will continue. A weeknight evening would give us more time and enable us to devote more resources to working with parents, which might bring about a better outcome.

Your servant in Christ, Fr. Donahue


Del Escritorio del P. Donahue...

Estimados Feligreses,

¡Paz desde la rectoría y Feliz Pascua! Hace seis semanas, indiqué que estaba considerando cambios en el día de las clases de Educación Religiosa (ER). El desplazo del domingo de nuestro programa a una tarde en la semana permitiría a los otros sacerdotes y a mi prestar más apoyo a los padres y niños de ER - una prioridad bien alta - y al mismo tiempo nos desocuparía para estar más enfocados en la celebración de la Eucaristía para la comunidad el domingo - una prioridad aún más alta. Para ayudar a discernir, Pam Copley, nuestra Directora de Educación Religiosa (DRE, por sus siglas en inglés), preparó una encuesta para padres y voluntarios de ER, a entregarse antes del 26 de marzo.

En la pregunta sobre el cambio de día, los resultados fueron bien parejos, levemente en contra de la salida del domingo: 52% de los padres y 55% de los catequistas contra la idea. La encuesta dio espacio para comentarios, con algunos participantes incluso enviando emails. También estos comentarios fueron parejos, indicando algunos que usarían la opción de la enseñanza en casa, o incluso que se transferirían a otra parroquia si el día de la clase se cambiara, y otros indicando que actualmente sus hijos están inscritos en programas en otras parroquias para poder asistir a clases en la semana, pero que se transferirían a San Felipe si se hiciera el cambio.

Mientras me interesa mucho la respuesta al cambio de día, hay tres preguntas cuyas respuestas acaparan mi atención. A continuación cada pregunta, junto con el porcentaje de aprobación:

Deseo que los sacerdotes de la parroquia estén más involucrados en la formación religiosa de mi hijo.   ▸  65% De acuerdo
Deseo que el programa de ER nos proporcione (a los padres) más recursos y guía para que podamos formar a nuestros hijos en la fe de mejor manera.   ▸  65% De acuerdo
Deseo que la parroquia nos ofrezca (a los padres) más recursos en temas candentes que los adolescentes enfrentan. (Es decir, adicción al celular, depresión, drogas, autolesiones, bullying, confusión de identidad de género, etc.)   ▸  78% De acuerdo

 

Las respuestas no son sorpresa - quién no querría más presencia sacerdotal o más ayuda con temas difíciles. Sin embargo, conmueve la magnitud de aprobación, la expresión del fuerte deseo de los padres que sus sacerdotes los acompañen y el deseo de tener más guía en los desalentadores desafíos que encaran viviendo en una cultura altamente secularizada.

Es este deseo de los padres - también creciendo en el corazón de sus sacerdotes - que me motiva a cambiar el día de la clase, para que podamos acompañarnos más estrechamente en el camino a Jesucristo en medio de desafíos inmensos. 

Estoy convencido que a menos que se dé más atención a proveer ayuda a los padres como primer educadores en la fe de sus hijos, entonces la corriente de jóvenes abandonando la práctica de la fe va a continuar. Una noche en la semana nos daría más tiempo y nos permitiría dedicar más recursos al trabajo con los padres, lo cual puede significar un mejor resultado.

Su servidor en Cristo, P. Donahue